DESAFÍOS EDUCATIVOS PARA EL SIGLO XXI
El siglo XXI se ha convertido en una palabra clave recurrente en el discurso educativo. Ha resultado ser un concepto que se define por sí mismo, una tautología. Por ejemplo, nos preguntamos “¿qué debemos hacer para preparar a nuestros hijos para el siglo XXI?” Deben adquirir las habilidades propias de este siglo.
Por más que ritualicemos el siglo XXI y lo convirtamos en un símbolo, eso no significa que podamos ignorar sus dimensiones. Por el contrario, debido a nuestra tendencia a ritualizar, deberíamos profundizar en el fenómeno en sí mismo. Todavía más, deberíamos hacerlo con la suposición implícita de que la educación no es sólo un vehículo para una adaptación sin problemas, sino también un modo de prepararse ante los desafíos cruciales con que nos enfrentamos. Quizá no sepamos cómo predecir el futuro, pero nuestra responsabilidad es darle forma.
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